17/2/16

Salón Félix de Amador - Quinta Trabuco - 2015


 Premio Mención del Jurado 
 Puerta nº3 - 100 x 100 cm - acrílico sobre tela - 2015




Geometrías - Espacio Cabrera - 2015

Esta exposición es un recorrido por la obra de 15 artistas plásticos contemporáneos que exploran el lenguaje de la abstracción geométrica, que tan fuerte tradición tiene en la Argentina, y experimentan con la percepción visual desde la fotografía, la pintura, la escultura y el arte urbano.

4/6/15

Presente Continuo - Museo de Arte Contemporáneo de Salta - 2015













Presente Continuo, reúne una selección de obras de Verónica Di Toro que, en concordancia con su reconocida producción, se compone de pinturas geométricas, resultado de un método  ideado  y rigurosamente ejecutado. En Presente Continuo tenemos la posibilidad de apreciar la progresión y continuidad de sus trabajos a través de los años, la forma en que explora las diferentes estructuras compositivas por medio de las distintas relaciones cromáticas: desde sus pinturas más enérgicamente contrastadas a las atmósferas diáfanas de los últimos tiempos.

Cada pintura de Di Toro es una especie de “signo abstracto” que opera en el espectador en un nivel inconsciente, apartada de los patrones del habla y la escritura. Estas unidades pictóricas se relacionan con otras por medio de módulos, formando conjuntos, y es en este dialogo donde se desarrolla un territorio cromático que es percibido física y emocionalmente, debido a los grandes formatos en los que elige pintar. Así mismo, al mirar a corta distancia, sus trabajos recompensan con la sutil precisión de los detalles. En contraposición con el dinamismo de su producción, sus pinturas incitan a reducir la velocidad para dar lugar a una experiencia de placer.


Gabriela Boer, mayo de 2015

26/5/15

Construir las Formas - MBA MAC Bahía Blanca - 2015



Una muestra con obras que fueron ingresadas al patrimonio de los museos de arte: MBA-MAC a partir de 1995, luego de que se creara el Museo de Arte Contemporáneo.

22/9/14

Rítmica del tiempo - Galería Schlifka Molina - 2014


















Vértigo
Al relatar su viaje a Estambul algunos años después de su exilio, Joseph Brodsky sugiere al lector adoptar una actitud escéptica. No por haber incurrido en algún tipo de falacia o argucia malintencionada, en cual caso el engaño no sería revelado; sino porque admite que cada observación se resiente de los rasgos personales del observador. El hábito no repara en sutilezas, menos aún cuando las sutilezas se desparraman en grandes lienzos color pastel. En ocasiones como esta la incredulidad se convierte en aliada.
Cuando los colores saturados desaparecen, los rojos brillantes ya no contrastan con azules y amarillos, algo se silencia, el sistema se transforma. Verónica Di Toro tenía un sistema de códigos que usaba para agrupar módulos ortogonales de manera precisa y ordenada. Dentro de ese sistema existían familias de módulos de todos los tamaños, pequeños modulitos que se combinaban unos con otros formando un patrón, y enormes módulos que ocupaban por completo los espacios que habitaban. El alfabeto ahora es otro.
Lo módulos siguen siendo módulos, siempre lo serán, de eso no cabe duda, sin embargo su rectitud parece haberse distendido: los módulos se han relajado. Las perpendiculares se recuestan unas sobre otras, como libros en una biblioteca desordenada. Las formas que los componen padecen cierta anomalía difícil de precisar, por momentos las proporciones se descompensan, se deforman, por momentos parecen  personajes de Xul Solar que se olvidaron que su lenguaje es el neocriollo y no la abstracción geométrica. Las figuras siempre tan rigurosas presumen una falsa suavidad, encastran unas con otras, apacibles y envolventes, casi algodonadas. Estas formas no son un acercamiento de algo que los excede sino una unidad casi completa, se contienen a sí mismas.
El efecto nunca es el esperado, aquel infaltable efecto óptico que históricamente acarrean las obras que indagan en la geometría como lenguaje primordial y en el color como medio de transporte,  parece ahora un accidente imperceptible: una ilusión mínima de movimiento en el mundo exterior que gira alrededor del individuo. Un hálito de vértigo, un comienzo de lipotimia.
Hete aquí la exigencia de un espectador escéptico y perspicaz, que no se ahogue en un vaso de pigmentos apastelados,  capaz de apreciar un código de colores ajustadísimo y la vibración atenuada de sombras que apenas se anuncian. Hay que ser un poco desconfiado para apreciar una geometría que ha abandonado la solemnidad.
Sofía Dourron – septiembre de 2014


21/9/13

Sistema - AreaTEC - 2013







 

Edificio Cassrá: Avenida de Mayo 1190. Agosto - Noviembre de 2013
Horario de visita: viernes y sábados de 16 a 20hs.



28/5/13

Geometría: desvíos y desmesuras - Fundación Osde - 2013





GEOMETRIA: DESVÍOS Y DESMESURAS

La abstracción geométrica tiene hoy cien años de existencia: desde las famosas pinturas de Malevich y Mondrian hasta la producción artística contemporánea se puede trazar un recorrido que evidencia una creatividad notable. El lenguaje conceptual y formal revolucionario de aquellos pioneros es aún en nuestros días una referencia para la mayoría de los artistas. Pero evidentemente no se trata de insistir en las ambiciones del arte del pasado, sino de ampliar cada vez más el campo de la experiencia estética. En efecto, la producción artística actual en el arte geométrico nos muestra hasta qué punto la gama de posibilidades creadoras se ha extendido en diferentes direcciones y bajo distintos conceptos.

La exposición Geometría: desvíos y desmesuras celebra este centenario mostrando diferentes tendencias en la producción actual de artistas de Argentina y Suiza. Esta muestra permite reiterar un contacto artístico entre los dos países, que ya ha mostrado ser fructífero en el pasado. Las obras expuestas acaso logren reunir los rasgos representativos del arte geométrico contemporáneo.

Como se ve aquí, los intereses, las preocupaciones, las búsquedas y los logros de los artistas son siempre plurales y diversos. A menudo se puede observar un diálogo enriquecedor con los precursores del siglo XX. Muchos artistas concentran sus investigaciones –con distintas modalidades– en problemáticas espaciales, estimulados por las experiencias realizadas en el norte o en el sur del continente americano. El entorno visual concreto opera a veces como un estimulante fecundo, ya sea la ciudad, los objetos que nos rodean, inclusive el mundo orgánico. La imaginación y el espíritu lúdico, en algunos casos, contribuyen a llevar sus obras hacia mundos exuberantes llenos de fantasía.

El arte geométrico –o geometrizante– de hoy se caracteriza por una variedad de conexiones; dispone de una cantidad de formas e ideas, expone diversas estrategias de apropiación y desviación, pero sin nostalgia, ni ironía, ni cinismo, ni sentimentalismo. Las obras evidencian el lugar que le otorgan al registro emocional, a la sensualidad; la reflexión y el imaginario están en diálogo con la historia y las ideas, y también con la realidad material, sus cualidades, su textura: una manera de revitalizar el arte concreto.
El lenguaje de la geometría es, todavía hoy, indisociable de la modernidad: su espíritu constructivo y voluntad de apertura son indudablemente aspectos que caracterizan la creatividad de estos artistas contemporáneos.

Danielle Perret
 


 
Ambito Financiero x Laura Feinsilver: http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=688968
 
 
 


 

25/6/12

Bonito Tándem - Galería Sendrós - 2012








Verónica Di Toro es una artista que se sitúa en la mayor – y más estricta – tradición de la abstracción geométrica, tal como la que surge en Europa en el siglo pasado.
En sus pinturas lleva años explorando las distintas vías que ofrece esta corriente inseparable de la modernidad; en cada etapa de su creación desarrolla una búsqueda determinada, proponiendo diferentes variantes dentro de una orientación artística y estilística particular. 
Al observar atentamente el conjunto de las obras que Verónica Di Toro ha realizado desde hace aproximadamente diez años, se desvela una progresión continua en la expresión de una dinámica de las formas que se manifiesta a lo largo de las diversas etapas de su producción. 
A partir de la aparición de las primeras vanguardias y desde el inicio de los diferentes desarrollos del arte geométrico – mucho antes de que surgieran los artistas cinéticos – una preocupación mayor de los pintores ha sido la expresión de la movilidad, del movimiento potencial y de una dimensión dinámica. Estos últimos transmitieron en sus cuadros, a través de la concepción particular de sus opciones estéticas, una fuerza, un potencial dinámico más o menos presente y de índole variable. Las formas en suspensión que evolucionan libremente en el espacio sin límites de Malevich, la movilidad latente de los múltiples y pequeños rectángulos que Bart van der Leck distribuye sobre el plano-soporte, los movimientos circulares y arremolinados de los discos multicolores de Delaunay, los deslices laterales implícitos en las composiciones de Fernand Léger, la tensión fuertemente contrastada que aparece en las pinturas de Lászlo Moholy-Nagy no tienen mucho en común, pero demuestran la riqueza expresiva de la abstracción geométrica.
Precisamente en este campo, la evolución artística que Verónica Di Toro realiza a lo largo de los años, presenta gran interés.
La muestra en el Centro Cultural Recoleta del año 2003 y aquella de la Fundación Proa en 2005, presentan un conjunto de pinturas con colores diversificados y con formas geométricas estáticas que no ocupan el espacio arquitectónico de manera pasiva, sino que lo definen, le dan vida y le atribuyen cualidades específicas. En tanto espectadores visitantes de la exposición no nos encontramos frente al mundo visual creado por Verónica Di Toro sino dentro de él.
En 2004, en la muestra del FUNCEB (Fundación de Estudios Brasileros), la multiplicación de los módulos cuadrados y agrupados, así como el uso simultáneo de líneas oblicuas y verticales brindan al conjunto de la instalación viveza y dinamismo.
Un aspecto de este recurso estilístico se encuentra desarrollado en la serie de los “Rayados”. No es tanto el movimiento de las oblicuas, sino el de un cierto bascular de las verticales lo que a veces interviene de manera muy sutil en la construcción; esas líneas se convierten en elementos discordantes respecto al rectángulo estricto de la tela. Un recorte inesperado, unos campos visuales truncados, unas líneas verticales y oblicuas muy acentuadas, todas estas particularidades de estilo concurren para crear el sentimiento de un movimiento continuo que perdura allende del lienzo. 
El procedimiento del fragmento y de la fragmentación de las formas geométricas se desarrolla paulatinamente, sobre todo a partir de las obras realizadas en 2009. Las figuras geométricas se recortan de manera abrupta, y el espectador se enfrenta a la visión tan sólo de una pequeña parte de un todo que se le escapa.
Dos años más tarde, en una serie ejecutada a partir de 2011, las formas se alejan todavía más de aquello que pudiéramos designar como “familiar”. Una sensación de extrañeza, de desconocido, a veces con alguna reminiscencia – pero en fin de cuentas improbable – se agrega a un sentimiento general de incomodidad; el cuadro nos remite a un más allá indefinible con la violencia que transmiten, tanto el corte inesperado y a veces abrupto de las formas, como los numerosos ángulos agudos que se abren y fugan hacia el exterior del cuadro. Una sensación de inestabilidad predomina, semejante a un estado de tensión, como el de una explosión instantánea antes de su estallido.
Algunos aspectos de la obra reciente de Verónica Di Toro nos remiten a la corriente pictórica norteamericana de los años 60, en particular al movimiento hard edge (Ellsworth Kelly...) por el carácter expansivo y abierto de esta orientación, por el corte nítido y abrupto de las formas, las cuales no están contenidas dentro de los límites del cuadro.
El arte de Verónica Di Toro debe también mucho a su investigación cromática: casi siempre los colores son fuertemente contrastados, sin que esto constituya una regla absoluta. No se excluyen los tonos pastel, y a la vez, los colores estridentes son frecuentes. La elección y la originalidad de los tonos eluden todo sistema preestablecido; el color llama siempre la atención por su intensidad y demuestra una sensibilidad que mantiene una distancia sutil con el registro emocional o sensual.
La concepción y la disposición de las formas y de las líneas, así como la investigación cromática contribuyen a crear un mundo visual en tensión permanente, un mundo con un dinamismo contenido pero a punto de manifestarse con vigor e intensidad, y abierto sobre un espacio en expansión.
El trabajo de Verónica Di Toro se define de la mejor manera por su carácter de investigación permanente, una búsqueda que continúa renovándose con los años. Sus últimas obras transmiten una fuerza dinámica notable, en ellas predomina una sensación de estallido: tan sólo miramos el cuadro y ya nos sentimos propulsados al exterior de sus límites concretos, proyectados hacia el espacio exterior, un espacio tan desconocido como el imaginario de la artista.

Danielle Perret, Mayo de 2012
Curadora independiente (Universidad de Ginebra)